Jean Massieu (1772‐1846): Pionero de los maestros Sordos franceses

Alejandro OviedoPor Alejandro Oviedo,

Berlín, 2007.

Sección: Biografías.

 

A Jean Massieu cabe el honor de ser el primer Sordo, egresado de una escuela, en haberse convertido en maestro de niños Sordos. Se sabe que, antes de Massieu, el monje Sordo Etienne de Fay (1669‐1747?) en la ciudad de francesa de Amiens, había mantenido ya un aula para alumnos sordos.

En 1785, cuando tenía 13 años, Jean Massieu entró a la escuela que el Abad Sicard había fundado en la ciudad francesa de Bordeaux. Sicard, un sacerdote oyente, había sido discípulo del Abad Michel de L ́Epée (el primero en abrir una escuela pública para niños sordos en Francia) y había fundado la escuela en Bordeaux animado por su maestro.

Jean Massieu
Jean Massieu

Cuatro años después, en 1789, a la muerte de L ́Epée, Sicard fue designado director de la escuela de Sordos de París, que había quedado acéfala con la ausencia de de L ́Epée. Massieu acompañó a Sicard a París, y permaneció allá con él.

Massieu era un aventajado estudiante. Sus habilidades en la escritura y la lectura del francés, desarrolladas a partir de la lengua de señas y de las llamadas « señas metódicas » desarrolladas por el Abad de L ́Epée, permitían a su maestro Sicard permanentes demostraciones públicas ante las autoridades, para convencerlas de apoyar financieramente las escuelas. En esas demostraciones, Sicard traducía, en señas, las preguntas del público a Massieu, quien las respondía escribiendo en francés en una pizarra. No se trataba de preguntas sencillas. Eran usualmente del tenor del siguiente diálogo (adaptado de Lane 1984:38):

Público: “¿Cuál es la diferencia entre el deseo y la esperanza?”

Massieu: “El deseo es un árbol en hojas; la esperanza, un árbol florecido; el disfrute es un árbol con sus frutos”

(…)

Público: “Pregúntenle qué es la música” grita un caballero entre el público.

Massieu (escribiendo en el pizarrón): Es extremadamente difícil, si no imposible, para un Sordo responder de manera satisfactoria esa pregunta. Nuestras concepciones de música deben ser muy imperfectas. Sólo podría yo decir que la concibo como una agradable sensación proveniente de la voz o del sonido de instrumentos. (Lane 1984:36)

La infancia de Massieu

Massieu provenía de una familia acomodada (su padre era notario real) de la región de la Gironde, Francia, en un pueblo llamado Semens. Había nacido sordo, el sexto de seis hermanos también sordos, lo que le ofreció un entorno cotidiano de señas durante su infancia. Según recuerda el mismo Massieu (en una breve biografía que presentó en lengua de señas, el año 1800, ante la Sociedad de Observadores del Hombre, en París), hasta su ingreso a la escuela permaneció iletrado, y expresaba sus ideas exclusivamente a través de señas o gestos. Ya desde muy niño había hecho saber a sus padres de su intenso deseo de aprender, y de asistir a la escuela, pero su admisión a la escuela del lugar había sido infructuosa.

Según su proprio relato, una vez Massieu tomó un libro estando frente a su padre, y lo puso volteado ante sus ojos, para hacer su ignorancia todavía más evidente. Y lo puso luego bajo su brazo, como si estuviera saliendo para la escuela, pero su padre le negó el permiso, diciéndole, en señas, que él no podría aprender nunca nada, porque era sordo:

Entonces lloré… en desesperación puse mis dedos en mis oídos y le pedí impaciente a mi padre que me los abriera. El respondió que no había remedio. Yo estaba desconsolado. Entonces dejé la casa de mi padre y me fui a la escuela sin decírselo. Me presenté ante el maestro y le pedí, con mis gestos, que me enseñara a leer y escribir. El se negó, severo, y me mandó a ir. Esto me hizo llorar mucho, pero no me desanimó. Con frecuencia pensaba acerca de leer y escribir. Yo tenía doce años en aquel tiempo. Trataba, por mi cuenta, de formar las letras del alfabeto con una larga pluma (Lane 1984:19‐20)

Los niños del lugar no jugaban con Massieu. Lo ignoraban. Sigue su relato:

Yo era como un perro. Pasaba el tiempo solo, jugando con la tapa de una botella, o una raqueta y una pelota, o caminando sobre las piedras del jardín. No sabía cómo contar, antes de ir a la escuela. No conocía los números. Contaba con los dedos, y cuando la cuenta pasaba de diez, hacía marcas sobre un palito. (Lane 1984:20)

El nombre en señas de Massieu era una mano con los dedos índice y medio extendidos descendiendo por la mejilla (la misma que nombra a Simón Bolívar), lo que aludía a las gruesas patillas que siempre llevó.

Massieu maestro

Al terminar la escuela, Massieu permaneció en ella como maestro. Se convirtió en el asistente de Sicard, y debido a la intensa vida social de este, era quien realmente llevaba las riendas de la escuela en París. Era la primera vez, en la historia conocida, que un Sordo se convertía en maestro de sordos. Y no se trataba de una concesión. El nombramiento de Massieu como maestro había sido decisión del rey Luis XVI, quien tenía conocimiento de las pericias del joven Massieu.

Se relata que tras la revolución francesa (1789) Sicard, quien era un defensor del régimen monárquico, fue varias veces enviado a prisión, e incluso condenado a muerte. Massieu, quien gozaba de mucho prestigio en el París de entonces, logró siempre salvar a Sicard, a través de agotadoras sesiones ante las autoridades locales.

En 1815, Sicard emprendió un viaje a Inglaterra con dos de los maestros Sordos de la escuela de París, a fin de hacer en la isla las conocidas demostraciones sobre las virtudes de sus métodos escolares. Los dos maestros eran Jean Massieu y Laurent Clerc. Clerc había sido el mejor discípulo de Massieu en la escuela, y como él, se había quedado en la institución como maestro, una vez terminó su formación. La gira de los tres maestros franceses generó revuelo en Londres, y fue muy aplaudida. Entre quienes asistieron a las demostraciones estaba el pastor estadounidense Thomas Hopkins Gallaudet, quien buscaba en Europa información para abrir en su país una escuela de sordos. Entusiasmado con los franceses, Gallaudet los acompañó en su gira, y regresó con ellos luego a París. Algunos meses después de permanecer en la escuela de París, donde Massieu le enseñó Lengua de Señas Francesa y lo entrenó en sus métodos de trabajo, Gallaudet regresó a Estados Unidos acompañado de Laurent Clerc, y ambos fundaron allá, en la ciudad de Hartford, la primera escuela de sordos en Estados Unidos (el año 1817). Pero es esa otra historia.

Otro ilustre discípulo de Massieu fue Ferdinand Berthier, quien fundó la primera asociación de Sordos de Francia (en 1834) y fue el organizador de los famosos banquetes de Sordos de París.

Massieu murió en la ciudad de Lille, en Francia, el año 1846, cuando tenía 78 años. Massieu se había trasladado a Lille para dirigir la escuela de sordos de esa ciudad.

 

Fuentes

Lane, H. (1984) When the Mind hears. Nueva York: Pelikan

Truffaut, B. (1993) “Etienne de Fay und die Geschichte der Gehörlosen“. En: Fischer, R. y H. Lane (eds.) Blick Zurück. Hamburgo: Signum, págs. 13‐26.

Wikipedia (página alemana): Historia de los Sordos. Visitada el 11 de julio de 2006: http://de.wikipedia.org/wiki/Geschichte_der_Geh%C3%B6rlosen_Teil_II

 

 

3 Comentarios

  1. hbib said:

    donde murió?

    3 diciembre, 2016
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    • Alejandro Oviedo said:

      En la ciudad francesa de Lille. Acabo de añadir el dato a la biografía. Muchas gracias por la pregunta!

      3 diciembre, 2016
      Reply
  2. Deisy Franco Pallares said:

    Interesada la informacion las personas sordas famosas para poder explicar a mis estudiantes sordos.
    gracias

    13 mayo, 2016
    Reply

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