Por Yolanda Pérez Hernández, Instituto Pedagógico de Caracas, 2026
Mientras haya gente Sorda sobre la tierra, existirán las señas … el más noble don que Dios les ha dado a los Sordos
George Veditz
El conocimiento que se tiene sobre las lenguas de señas estudiadas en el mundo no ha avanzado de manera homogénea; es decir, se sabe más sobre unas que sobre otras o sobre unos aspectos de una lengua más que de otros. En cada caso, en los progresos alcanzados, han intervenido factores de diversa índole. Quizá el más importante sea el ideológico, pues éstas son lenguas que, ante el poder de las lenguas orales mayoritarias, aun son desvalorizadas y descalificadas. En el marco de esa ideología dominante, influyen otros factores tales como el tiempo transcurrido desde que se hicieron las primeras descripciones o estudios locales, el número de investigadores, el apoyo institucional con el que estos cuentan, la participación de la comunidad de Sordos[1] en las labores de investigación, entre otros.
Particularmente, las investigaciones lingüísticas sobre la Lengua de Señas Venezolana iniciadas, con gran impulso alrededor de 1986, a pesar de que se han sostenido en el tiempo, han registrado más bien una desaceleración. Desaceleración cuya explicación pareciera estar vinculada a los tres últimos factores antes mencionados.
Hoy en día varios países latinoamericanos, que se sumaron en fechas posteriores a la investigación de sus respectivas lenguas de señas, ya cuentan bien con una gramática de la LS local como por ejemplo Colombia (cf. Oviedo, 2001 ) o con un diccionario (Argentina, Colombia, Brasil) o con ambos. Venezuela, se encuentra en este sentido a la zaga. Sin embargo, no son pocos los progresos descriptivos sobre la LSV. Precisamente, en la intención de dar cuenta de ello, en este trabajo, se presentará un panorama general de lo que se conoce sobre esta lengua. En ese ánimo, en las páginas siguientes se hará un recorrido acerca del nombre en español de dicha lengua y del contexto, del surgimiento y el desarrollo de la misma, del discurso cara a cara y su relación con las lenguas de señas y, finalmente, acerca de los estudios lingüísticos de la LSV.
Del nombre de ésta lengua y del contexto
Las investigaciones en lingüística de lengua de señas emprendidas en el país alrededor de 1986 dieron cuenta de que el sistema de comunicación visoespacial utilizado por la comunidad de Sordos de Venezuela es una lengua natural. Este sistema es denominado en español Lengua de Señas Venezolana. Dicho término fue acuñado por Pietrosemoli (1989b) en el I Seminario de Lingüística de la LSV y, desde entonces, en el ámbito académico es utilizado para designar a esta lengua.
El derecho al uso de esta lengua por los Sordos del país, así como el referido a incorporación de intérpretes de LSV español y sistemas de subtitulación en la programación de los canales de televisión sólo viene a adquirir rango de norma constitucional en la Constitución Bolivariana de Venezuela que entra en vigencia el 30 de noviembre de 1999. Tales derechos, específicamente, están consagrados en los artículos 81 y 101.
Oviedo (2006) destaca que tal “acto legislativo coloca a Venezuela entre los países más avanzados del mundo en materia de derechos de las minorías” (p.5), pues, aparte de Venezuela, tan sólo Finlandia (en 1995), Uganda (en 1995), Sudáfrica (en 1996), Portugal (en 1997), República Checa (en 1998), Ecuador (en 1998) y Austria (en 2005) contemplan en su Carta Magna disposiciones como éstas. (Campos, A. 2006).
Sin duda, el hecho de que estén incluidos los derechos lingüísticos de los Sordos en la Constitución ha sido un gran avance, pues de ello se han desprendido disposiciones legales como las contempladas en la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (2004) y la Ley para las Personas con Discapacidad (2007). De tales disposiciones, ya están derivando acciones concretas que perfilan un panorama más alentador al existente.
Sin embargo, Serrón (2003) advierte que lo tipificado tanto en el Artículo 81 como en el 101 no consagra a la LSV como lengua oficial. Este autor señala que, debido a ello, dicha lengua no obtuvo un reconocimiento similar al que recibieron las lenguas indígenas. Un cuestionamiento realizado en ese mismo orden de ideas es planteado por Oviedo (2006) cuando destaca que lo contenido en los referidos artículos no supone el reconocimiento del estatus lingüístico de la LSV en la Constitución. Sin embargo, las preocupaciones alertadas por Serrón y Oviedo parecen ser resueltas en la Ley para personas con discapacidad, específicamente, en el capítulo II, Artículo 20 cuando establece que “el Estado reconoce la lengua de señas venezolana como parte del patrimonio lingüístico de la Nación” (p. 6)
Tal reconocimiento es de gran valor, ya que proteje a esta lengua y le otorga una fuerza indiscutible a la comunidad de Sordos del país para materializar reivindicaciones lingüísticas y culturales, para acabar con la exclusión a la cual había sido condenada históricamente ésta comunidad y sobre todo para que sea enarbolado este reconocimienro como bandera de los Sordos venezolanos para exigir definitivamente, ante el Ministerio del Poder Popular para la Educación, el derecho que tienen a recibir una verdadera educación bilingüe y bicultural. Derecho educativo que, lamentablemente, no está siendo honrado en la mayoría de las escuelas de Venezuela, en la actualidad.
Del surgimiento y el desarrollo de la LSV
La LSV, como es inherente a todas las lenguas naturales, es un sistema además de complejo, heterogéneo. Muestra de esto son los fenómenos de variabilidad que se registran en ella y que han sido reconocidos por Pietrosemoli (1991), Anzola (1996), Domínguez, M.E. (1996) y Oviedo (1996a y 2004). Precisamente, este último autor señala:
the spread of Venezuela Deaf people means that there are some lexical differences between the sign language varieties used in the main cities of the country. However, LSV users declare that are no significant comprehension problems derived from lexical differences. Because of this, it is accepted, in principle, that there is a general sign language throughout the country. No studies have corroborate such claim so far, but LSV researchers assume it is a fact. (Oviedo 2004:13).
En tal sentido, lo que hoy se denomina LSV agrupa diferentes variantes que usan los Sordos del país a lo largo de todo el territorio nacional. La cifra exacta de usuarios de esta lengua se desconoce. Oviedo (2004), a partir de datos provenientes del número de niños atendidos en las escuelas oficiales, el de afiliados a las asociaciones de sordos y el registrado por organismos internacionales de salud, especula en este sentido y estima que puede alcanzar a unos 15.000 señantes. Por su parte, Serrón (2003) señala que esta población es de 40.000 personas. A pesar de esta discrepancia, ambos coinciden en destacar que, después del español, las tres lenguas con mayor número de usuarios del país son el wayunaiki, la del pueblo warao y la LSV.
Oviedo (2004) plantea que el surgimiento de la LSV está íntimamente vinculado a los inicios de la educación del Sordo en Venezuela. Develar cómo ocurrió tal surgimiento requiere, en principio, hacer algunas precisiones sobre la historia de la educación del Sordo en el mundo. En este ánimo, es posible destacar que desde el Congreso de Milán celebrado en 1880, imperó el oralismo hasta casi todo el siglo XX. A esta tendencia educativa, se refiere Skliar (1999) cuando señala:
el oralismo ha sido y aún sigue siendo hoy, en buena parte del mundo, una ideología dominante dentro de la educación de los sordos. La concepción del sujeto allí presente refiere exclusivamente una dimensión clínica –la sordera como deficiencia, los sordos como sujetos patológicos– en una perspectiva terapéutica –la sordera debe reeducarse y / o curarse, los sordos deben ser reeducados y / o curados (p.7).
Desde la perspectiva de esa ideología dominante, la “cura” pretende darles a los Sordos lo que supuestamente les falta: el habla en forma oral. Esta visión respaldada, además, por una concepción estructuralista y, en consecuencia, fonocéntrica del lenguaje sustentó la proscripción de los sistemas de comunicación de las comunidades de Sordos en las instituciones escolares, negó el estatus de lengua de tales sistemas y, con ello, la existencia de la cultura Sorda y confirmó la oralización como el fin educativo de la escuela de los llamados deficientes auditivos. Sin embargo, la irrupción de la concepción socio-antropológica a mediados de los años ochenta y las consecuentes propuestas pedagógicas bilingües biculturales han quebrantado el poderío del colonialismo oralista[2]. No obstante, dicho poderío lucha con fuerza por reposicionarse con el apoyo de nuevas tecnologías.
La educación del Sordo en Venezuela es un fiel reflejo de lo ocurrido en el resto del mundo. En el ánimo de escudriñar lo ocurrido y su vinculación con el origen y desarrollo de la LSV Pérez (2008) establece tres períodos.
Sobre el primer período se destaca que comprende desde 1935 hasta 1985 y que, durante esos años, se puede ubicar históricamente la instauración del colonialismo oralista.
Pérez señala con Hoffman (1965) que la primera institución educativa para Sordos fue la escuela en 1935, dato que coincide con la información reportada por Oviedo (2004) recabada a partir de entrevistas con informantes clave de la Asociación de Sordos de Caracas. Tanto la escuela como el anexo y particularmente la modalidad de internado, aseguraron que se conformaran los primeros espacios en los cuales un grupo de niños, niñas y jóvenes Sordos pudieran convivir. Esto debe haber propiciado, aun cuando la orientación educativa era claramente oralista, que los estudiantes, de manera clandestina pues estaba prohibido usaran señas, en los momentos de la jornada diaria en los cuales no eran supervisados, utilizaran un sistema de comunicación visoespacial. De hecho, Oviedo (ob. cit.) señala que probablemente allí puede ubicarse el nacimiento de lo que es hoy la LSV.
Se afirma, además, que la referida instauración del colonialismo oralista, se hizo sobre la base de toda la plataforma para la creación de las primeras escuelas, la formación de los docentes y el personal en el área de salud, así como la correspondiente proscripción de la lengua de señas en las instituciones educativas para Sordos y en la sociedad en general. En este marco, se argumentó cómo se creó lo necesario para que la LSV surgiera clandestinamente y con el estigma de lo prohibido.
En relación con el segundo período Pérez (2008), precisa que comprende desde 1986 hasta 1995 y se destacó el movimiento mundial generado por la nueva concepción socioantropológica la cual supone entender la Sordera como una diferencia lingüística y cultural, en tanto las comunidades de Sordos crean lenguas visoespaciales y por ello culturas a partir de su experiencias fundamentalmente visuales.
La referida autora explica que producto de esa nueva concepción en el país se implementa, en 1985, la Propuesta de Atención Integral al Niño Sordo (PAINS), propuesta educativa que tenía como aspecto medular defender y garantizar el derecho de los escolares Sordos a ser educados en LSV. Se afirma, de esta manera, que, a partir de los cambios derivados de la PAINS, la LSV sufre una metamorfosis, pues de un uso prácticamente restringido a contextos informales pasa a requerirse el uso de esta lengua en el contexto formal de la escuela. Fue preciso, entonces, crear un vocabulario e incluso un uso formal para abordar temas sobre un conocimiento del mundo al cual no tenían acceso los Sordos en la escuela oralista. Se defendió que, indudablemente, en este período se declara la lucha contra el colonialismo oralista y, en consecuencia, se produce el impulso y la metamorfosis de la LSV.
Acerca del tercer período, Pérez (op. cit.) señala que comprende desde 1985 hasta la actualidad. En este sentido, aclara que en 1985 la Dirección de Educación Especial del Ministerio de Educación (ME) decide emprender una evaluación del Área de Deficiencias Auditivas a nivel nacional y, además, que dicha evaluación derivó en varias acciones dentro de las cuales, sorpresivamente, estuvo, en el año 1996, la suspensión de la PAINS y la elaboración de La Conceptualización y Política de Atención Integral del Deficiente Auditivo. Destacaquedicha conceptualización presenta planteamientos incongruentes con los supuestos básicos de una concepción socioantropológica de la Sordera y de una verdadera tendencia educativa bilingüe-bicultural. Así, afirma que las acciones emprendidas por el ME, desde los inicios de este período, son indudablemente de naturaleza terapéutica lo cual advierte sobre un posible reposicionamiento del colonialismo oralista y, con ello, un obstáculo en el ritmo de desarrollo de la LSV y la cultura Sorda del país. Esto con todas las implicaciones que tales acciones tienen para los Sordos venezolanos y muy especialmente para el desarrollo lingüístico, cognoscitivo, emocional y social de estos niños que asisten a las escuelas. Sin embargo, ante la exposición de varias razones esperanzadoras, entre las cuales se menciona especialmente el movimiento de los Sordos del país, asegura que éste es el momento histórico para que dicho movimiento no desmaye en sus esfuerzos por derrotar definitivamente al oralismo y con ello hacer indetenible tanto el desarrollo de la LSV y como la consolidación de la cultura Sorda de Venezuela.
Del discurso cara a cara y la LSV
La comunicación en LSV así como en cualquier lengua de señas (LS) del mundo se produce en intercambios que se realizan cara a cara. Los intentos realizados a fin de crear sistemas de escritura para estas lenguas visoespaciales aún no han alcanzado un desarrollo tal que permitan afirmar que constituyen una forma de comunicación social dentro de la cultura Sorda de algún país, por lo que estas lenguas se realizan en el intercambio lingüístico de personas presentes al mismo tiempo en la situación discursiva.
La naturaleza visoespacial de la LSV, en particular, y de las LS, en general, hace indispensable que para comunicarse a través de ellas ocurra, entonces, la copresencia de los participantes del evento comunicativo. Esta copresencia, gracias al avance de la tecnología, ha superado la barrera de la distancia con las cámaras de video incorporadas a las computadoras y sistemas de comunicación que ofrece Internet los cuales permiten que los interlocutores se vean. Así, la copresencia requerida en los intercambios comunicativos en una LS, puede producirse en la actualidad de manera real o virtual. En cualquiera de los casos, lo ocurrido en las LS supone que los discursos cara a cara, no se circunscriban al terreno de las lenguas orales y deja, además, en evidencia, cierta proximidad entre estas lenguas y las LS en tanto constituyen intercambios comunicativos que se producen in situ. En este sentido, es necesario dejar en claro lo que caracteriza a los discursos cara a cara.
Domínguez (2005), siguiendo a Chafe (1987) y Halliday (1989), señala como elementos caracterizadores los siguientes del discurso cara a cara:
- Las evidencias de la planificación, entre ellas, se encuentran: (a) las pausas, (b) los alargamientos, (c) las autocorrecciones, (d) las repeticiones, (e) las reformulaciones y (f) la presentación de la información en los enunciados desglosada de tal forma que pueden aparecer uno a la vez (cf. Chafe 1987 y Givón 1984)[1]
- Los fenómenos derivados de la situación compartida: lo cual alude a la presencia simultánea de los participantes del evento comunicativo y que este hecho es lo que hace que se encuentren marcadores que llaman la atención directa al interlocutor, así como también la utilización de gestos y deícticos que refieren a elementos del contexto situacional lo cual hace posible la elisión de unidades lingüísticas enteras
- La estructuración del complejo en cláusulas: deja ver que ésta varía de acuerdo con el medio, es decir, que la sintaxis varía, selecciona otras opciones, en la oralidad y en la escritura. Halliday (1989) lo dice tajantemente: no cambia la lengua, lo que cambia es la gramática. Señala, además, que este autor, a partir de criterios sintácticos y textuales, intenta sostener que en el discurso oral, en contraste con el escrito, aparecen mayor número de formas verbales para emitir secuencias de eventos y de procesos y que la cláusula es la unidad en la que esto se materializa.
- La baja densidad léxica: tal fenómeno no se reduce a una mera sumatoria de las unidades léxicas, sino que supone la “consideración del modo como se ha articulado la referencia en la puesta en palabras de un mismo plan, oralmente o por escrito” (p.49).
Tales características son corroboradas por Pérez (2008) en la investigación intitulada Los marcadores en conversaciones entre Sordos en Lengua de Señas Venezolana. En efecto, la autora describe fragmentos de las conversaciones estudiadas y al hacerlo da cuenta de interesantes fenómenos propios de los intercambios comunicativos in situ.
Al revisar las descripciones del discurso cara a cara entre las que destaca las de Domínguez (2005) es posible señalar que son descripciones de la oralidad; es decir, de realización en presencia de lenguas orales que tienen sistemas de escritura de manera que el contraste oralidad / escritura es posible. Ante ello, cabe preguntarse: ¿cuál sería la importancia de corroborar estas características en el caso de las LS que son lenguas sin escrituras y de las que apenas se sabe cómo es su oralidad, qué es para estas lenguas la realización, el uso?
La importancia de la corroboración de tales características del discurso cara a cara es que a partir de ella es posible derivar, por una parte, que la oralidad es humana; que es de todas las lenguas aun cuando puedan aparecer en la forma editada de la escritura; que es el modo universal de todas las lenguas, las que se escriben y las que no, porque algunas lenguas con escritura tienen hablantes que no escriben y eso no los anula como hablantes de su lengua. Y, por otra, que la escritura no es el correlato del habla, como decía o suponía la gramática tradicional, y que habla tampoco es articulación oral sino uso, como planteaba Saussure.
De los estudios lingüísticos de la LSV
Por lo tanto, cuando un sordo encuentra a otros sordos que tienen una mejor educación que él mismo, como fue también mi experiencia, aprende a combinar y mejorar sus señas, que hasta ese momento habían sido desordenadas e inconexas. En el intercambio con sus camaradas adquiere en poco tiempo el supuestamente complicado arte de representar y expresar todos sus pensamientos, incluso aquellos más independientes de los sentidos, usando señas naturales con tanto orden y precisión como si hubiera comprendido las reglas de la gramática. (Pierre Desloges [4])
La indagación lingüística en torno a la LSV encuentra sus orígenes, a mediados de los años ochenta, en el seno del Departamento de Lingüística de la ULA. Estos estudios fueron emprendidos por un grupo de investigadores liderados por Lourdes Pietrosemoli, entre los cuales se cuenta a Miriam Anzola, Alejandro Oviedo y María Eugenia Domínguez.
Los trabajos se realizaron en atención a la solicitud de la Dirección de Educación Especial del ME. Esta solicitud se planteaba debido al cambio que se disponía a implementar ese ente ministerial en la educación del Sordo y que fue sistematizado en 1986 con la PAINS (Pérez y Sánchez s/f), enmarcada, como se mencionó en un apartado anterior, dentro de los postulados pedagógicos bilingües biculturales que defienden la LSV como la primera lengua de la comunidad Sorda del país y el papel insustituible de dicha lengua en el desarrollo integral de los niños Sordos (Sánchez, 1991).
Las investigaciones surgidas en respuesta al ME ofrecieron argumentos que sustentaron el estatus lingüístico de la LSV (Oviedo, Pérez y Rumbos, 2004); es decir, fundamentalmente respondían a la pregunta de si la LSV era una Lengua. Entre tales investigaciones, se encuentran las Oviedo (1992a y b y 1991), Luján (1989), Pietrosemoli (1989a, 1988 y 1987) y Sánchez[5] (1987). Estos estudios:
procuran ilustrar con datos provenientes de la LSV, los mismos fenómenos estructurales descritos en otras lenguas de señas, y que (sic) sustentan la argumentación de que estos sistemas son lenguas naturales. Estos trabajos son especialmente valiosos como material divulgativo y con ellos se inicia el reconocimiento de esta lengua entre la comunidad académica nacional. (Oviedo, Pérez y Rumbos 2004: 213).
Sin embargo, a partir de 1993, la lingüística de la lengua de señas del país ya no concentró su atención en demostrar que esta lengua es una lengua natural y fue derivando su interés en fenómenos propios de estas lenguas. Dos períodos se pueden establecer, entonces en la historia de la lingüística de LSV. El primero comprendido entre 1987 y 1993, en el cual los estudios estuvieron muy vinculados a sostener la PAINS, con datos provenientes de la lingüística, y el segundo, desde 1994 hasta la actualidad, caracterizado, cada vez más, por el tratamiento de asuntos propios de la LSV dada su naturaleza visoespacial. De seguida, se abordarán las investigaciones que se consideraron de mayor impacto por su naturaleza pedagógica y divulgativa o por su relevancia en el contexto académico para cada período y que en definitiva dan cuenta de buena parte de lo que se sabe actualmente sobre la LSV.
1. La lingüística de la LSV desde 1987 hasta 1993
El análisis lingüístico de la LSV, como se mencionó en el apartado anterior, se inicia con los estudios realizados por Pietrosemoli. Una sucesión de tres trabajos da cuenta de los primeros esfuerzos llevados a cabo por la autora en ese sentido. El primero de ellos es recogido en Señas y palabras (1988). En dicho trabajo, la investigadora presenta el contenido a partir de preguntas y respuestas en el marco de una entrevista ficticia en la cuál se abordan temas referidos a: (a) ¿qué son las lenguas de señas y por qué son lenguas?, (b) la estructura de las lenguas de señas y (c) aspectos lingüísticos que avalan la pertinencia del uso de la LSV en la educación de los Sordos en el país.
El segundo es El error como evidencia lingüística (1989a) en el cual Pietrosemoli, sobre la base del análisis de producciones escritas por Sordos, da cuenta de cómo los errores sistemáticos en esas producciones ofrecen datos importantes para planificar estudios sobre la estructura lingüística de la LSV. Además, la autora reporta, entre otros asuntos, que los errores encontrados en la escritura de los Sordos le permiten afirmar: (a) que “las señas que describen cualidades o condiciones deben ser consideradas como verbos estativos más bien que como adjetivos” (p.77) y (b) que la ubicación en posición inicial del punto de referencia forma parte de las reglas de construcción de oraciones espaciales.
El tercero es Materiales del I seminario de la LSV (1989b).Este documento fue preparado por la autora con el objeto de ser presentado en ese primer seminario celebrado en la ciudad de Mérida y coorganizado por el Postgrado de Lingüística de la ULA y el ME como una actividad dirigida a la formación, divulgación y el intercambio científico. En este sentido, a partir de la consideración de los rasgos propios de todas las lenguas, da cuenta de datos descriptivos de la LSV de manera clara y sencilla sin perder su rigurosidad científica. Vale destacar, además, que es en este trabajo donde se utiliza, por primera vez, la denominación Lengua de Señas Venezolana para designar a la lengua de la comunidad de Sordos local, tal como se mencionó en un apartado precedente. Los tres trabajos mencionados se caracterizan por estar escritos con una excelente adecuación al carácter pedagógico y divulgativo con el cual fueron concebidos.
En estudios sucesivos, Pietrosemoli avanza en la indagación sobre esta lengua. Así, por ejemplo, en el trabajo titulado La Lengua de Señas Venezolana: análisis lingüístico (1991) La autora demuestra que la LSV reúne todos los rasgos de una verdadera lengua. Sostiene tal demostración con argumentos sustentados sobre la base de una abundante revisión teórica, metodológica y axiológica y con la consecuente muestra de ejemplos extraídos de la LSV. De esta manera, aborda en cinco capítulos temas como a: (a) algunos conceptos previos tales como las lenguas de señas y la LSV, (b) la iconicidad en las lenguas de señas, (c) la lingüística de las lenguas de señas, (d) la LSV lengua de señas: el cerebro, la cognición y la adquisición y (e) aspectos sociolingüísticos relacionados con el contacto entre Sordos y oyentes.
Vale hacer mención especial al capítulo tres, referido a la lingüística de las lenguas de señas, en virtud de que en él la autora realiza una descripción muy completa de la LSV a medida que va tratando con gran detalle lo siguiente: (a) teorías de análisis lingüístico de las lenguas de señas, (b) el modelo de Liddell y Johnson (1989) y sobre este: la matriz segmental y sus componentes, la matriz articulatoria y sus componentes y la matriz de rasgos no manuales, (c) la aplicación de la notación, (d) la tipología segmental, (e) las señas bimanuales, (f) la fonología natural y las condiciones de formación morfémica, (g) los procesos fonológicos, (h) los procesos morfológicos e (i) la sintaxis.
Lo único que se puede echar de menos, en esta investigación, son los detalles acerca de cómo se recabaron los datos de LSV. En todo caso, se puede conocer, al leer la presentación del estudio, que tal recolección se hizo a lo largo de tres años; es decir, entre 1988 y 1991. Además, se puede inferir de los párrafos de agradecimientos, que fue a partir de información suministrada por dos Sordos adultos merideños, hablantes de LSV, y la observación directa por parte de la autora en la escuela de niños Sordos Ofelia Tancredi ubicada en la ciudad de Mérida. Sin lugar a dudas, este trabajo de Pietrosemoli constituye el más completo de la historia de la lingüística de la lengua de señas en el país, puesto que con el objeto de defender la naturaleza lingüística de la LSV realiza un análisis que abarca aspectos en el área de la lingüística descriptiva en todos los niveles (fonológico, morfológico, semántico y sintáctico) y así como también en el área de la psicolingüística, la neurolingüística, la sociolingüística y la pragmática. En este sentido, se convierte en referencia obligada para cualquier investigador de esta lengua.
Vale destacar que, sobre la base del capítulo cinco del macrotrabajo antes mencionado, la autora escribe el artículo Sign terminology for sex and death in venezuelan deaf and hearing Cultures: a preliminary study of pragmatic interferente (1994). En este artículo, Pietrosemoli aborda el tema de las interferencias de tipo pragmático entre Sordos y oyentes en Venezuela a partir del análisis de un diálogo entre una mujer sorda y una oyente inmediatamente después de ser presentadas en una situación formal. De esta manera, sobre la base del examen tanto de léxico como expresiones relativas al sexo y la muerte, la autora revisa ciertos factores lingüísticos que inciden en la comunicación entre Sordos y oyentes y que son responsables de las opiniones emitidas por ambos grupos ante las interferencias producidas. Así destaca, por una parte, que los malos entendidos entre unos y otros con el uso de señas son característicos de contactos iniciales entre dos culturas diferentes: una visual y otra auditiva , y por otra, y que la mala interpretación del habla da cuenta del aislamiento cultural al cual han estado sometidos los Sordos venezolanos bajo la educación oralista.
Entre otros trabajos, también se encuentran los realizados desde una perspectiva psicolingüística. Los dos primeros de esta naturaleza se deben a de Luján (1992, 1993). Ambos trabajos se intitulan Adquisición de la lengua de señas Venezolana en niños sordos entre 0 y 4 años de edad. El de 1992 es un adelanto de la investigación que finalmente reporta en su trabajo de maestría en 1993. La autora se propuso como objetivos de la investigación, por una parte, describir del desarrollo lingüístico de una población de niños Sordos de Mérida con edades comprendidas entre los 0 y los 4 años. Y, por otra, demostrar con los datos obtenidos la necesidad de brindarle tempranamente al niño Sordo la posibilidad de desarrollar su lengua. La investigadora logra ambos cometidos y reporta resultados en el desarrollo semántico, sintáctico, fonológico y pragmático.
En el desarrollo semántico, realiza la descripción de:
- Evidencias que revelan captación de significantes indiferenciados.
- Evidencias de captación de frases contextualizadas.
- Producción de significados globales.
- Captación de morfemas y lexemas.
- Análisis del vocabulario de tres niños.
- Evidencias de captación de frases complejas.
- Evidencias de captación de discurso.
- Proceso de ampliación de significado.
En el desarrollo sintáctico presenta la descripción:
- De la evolución del desarrollo sintáctico.
- Del incremento de la longitud drástica.
- Del orden sintáctico.
En el desarrollo fonológico hace:
- La descripción de la evolución del desarrollo fonológico.
- La descripción de las etapas de evolución de las configuraciones manuales
- La descripción de peculiaridades en la producción del movimiento la presentación y el punto de contacto.
- El análisis de las producciones fonológicas de tres niños y la correlación con procesos fonológicos propios del habla adulta
En el desarrollo pragmático describe:
- Las intencionalidades en el uso de la LSV.
- El habla enfática.
El estudio resulta el más completo en el área de la adquisición de la LSV que se haya hecho en el país. En virtud de lo cual, comporta para el investigador de esa área una consulta obligada.
2. La lingüística de la LSV desde 1994 hasta la actualidad
A partir de 1993, los propulsores del cambio en la educación del Sordo en el ME, son sustituidos y, con ellos, la revolucionaria PAINS. Esto se reflejó negativamente en el ritmo de desarrollo de las investigaciones de la LSV, pues ya no parecían ser tan urgentes (Oviedo, Pérez y Rumbos, 2004). Sin el apoyo proveniente del ME, la labor investigativa se fue haciendo cada vez más difícil y muchos de los estudiosos no pudieron continuar sus trabajos.
- las investigaciones realizadas por Oviedo (1996a), compiladas en la obra Contando cuentos en Lengua de Señas Venezolana. En la primera parte del libro, el autor presenta el estudio Aproximación a los procesos de referencia en LSV. Dicho estudio plantea como objetivo determinar las estrategias seguidas en la dicha lengua para presentar información nominal al narrar. En este sentido, Oviedo, bajo una perspectiva discursiva, analiza siete monólogos narrativos producidos por Sordos adultos a quienes les proyectó historias breves videograbadas y luego les pidió que contaran en LSV lo que habían visto para ser filmados. El trabajo reporta fundamentalmente las siguientes estrategias: (a) el uso de señas nominales, (b) el uso gramatical del espacio, (c) el uso del rasgo C+, y (d) el orden de aparición de las señas en las proposiciones.
El autor advierte que, dado que sus datos son poco extensos, no propone que las estrategias descritas sean consideradas como reglas de uso, sino como tendencias para presentar la información nominal en las narraciones producidas en LSV.
Es oportuno destacar, aun cuando no se trate de uno de los dos estudios compilados en el libro en cuestión, el trabajo El rasgo C+ en la LSV, de Oviedo (1996), dada la relación que guarda con la investigación que se acaba de presentar, pues trata en detalle una de esas estrategias de referencia encontradas, específicamente, la relativa al rasgo C+, entendido como el contacto visual del narrador con su interlocutor al momento de realizar ciertas señas. En ambos trabajos, el autor explica las convenciones usadas para transcribir los datos.
Volviendo al contenido del libro Contando cuentos en Lengua de Señas Venezolana, es necesario destacar que en la segunda parte Oviedo recoge el ensayo El modelo bilingüe para la educación del sordo en Venezuela: apreciaciones lingüísticas sobre la situación actual. En este trabajo, el autor, también desde una visión discursiva, establece como objetivo probar la naturaleza del flujo de información entre maestros y alumnos de las escuelas de Sordos de Mérida. Para ello, realizó un estudio comparativo entre los relatos en señas producidos por niños Sordos, maestros oyentes y adultos Sordos sobre la base del análisis de: (a) la dirección de la mirada dentro de lo que es el uso gramatical del espacio y (b) el rasgo C+. Ambos aspectos concebidos como estrategias empleadas en las narraciones para presentar información relativa a los roles argumentales. Oviedo concluye que: (a) en las producciones de las maestras, se registra un código que se diferencia considerablemente del usado por los alumnos Sordos de la escuela y (b) las estrategias empleadas por los estudiantes Sordos, al producir los relatos, se corresponden con las utilizadas por los adultos Sordos, lo que corrobora que los niños y adultos Sordos del estudio comparten el mismo código lingüístico.
- Dos estudios de Domínguez, M. E. (1996 y 1998), en los cuales la autora se propone cómo objetivos indagar sobre la tipología verbal de la LSV. En este sentido, reporta que en esta lengua se distinguen, por lo menos, tres clases de señas que cumplen funciones y significados predicativos. Estas señas se caracterizan por: (a) no cambiar de forma: generalmente propio de los verbos intransitivos, (b) modificar su forma en el espacio a fin de especificar dónde se ubican en él los participantes sobre los que se predica: señas de significado transitivo y (c) referir, con la postura de la mano, a uno de los sujetos sobre el cual se predica y puede cambiar la actividad de la mano o los rasgos no manuales con el objeto de hacer referencia a las circunstancias de la predicación.
- Los realizados por Oviedo (1997 y 1998), en los cuales el autor realiza un análisis relativo a las configuraciones manuales de la LSV, específicamente en torno a la descripción de la postura de los dedos y la flexión independiente de la falange distal, a partir de la utilización de un sistema de transcripción desarrollado para otras lenguas de señas, y discute sobre dicha aplicación.
- Una serie de trabajos desarrollados por Oviedo (2000a, 2000b y 2000c[6] ), en los cuales fundamentalmente aborda los problemas teóricos confrontados por los especialistas al describir un tipo de señas muy particular, usado en las lenguas visoespaciales, denominado: señas con clasificador. Estas señas se caracterizan por referir acciones y entidades en el espacio a partir de “analogías visuales” con aquello que representan. El autor advierte que lo icónico de estas señas afecta sus estructuras de tal manera que impone dificultades al momento de ser descritas lingüísticamente. La discusión sobre el tema la realiza a partir de ejemplos de la LSV y la Lengua de Señas Colombiana. Estos trabajos constituyen los antecedentes más importantes en LSV de la tesis doctoral de Oviedo (2004) intitulada Los clasificadores en LSV ysobre la cual se comentará más adelante.
Además de la recolección del corpus de LSV (1994) y las consecuentes investigaciones que se realizaron a partir del mismo y que se acaban de mencionar, vale destacar que otro producto de los esfuerzos de Oviedo fue la creación en la ULA de la biblioteca Bill Stokoe. Esta biblioteca, especializada en lingüística de las lenguas de señas, es la única en Latinoamérica y cuenta con publicaciones periódicas, libros, ponencias, conferencias, documentos de referencia como diccionarios de Lenguas de Señas, documentos audiograbados y videograbados. Asimismo, integrados a la biblioteca, se encuentran equipos mínimos para ver las video-grabaciones del corpus o, incluso, para hacer otras grabaciones.
Además de la recolección del corpus y la creación de la biblioteca, Oviedo continuó formando y motivando a nuevos investigadores y prosiguió sus trabajos de indagación sobre la LSV y otras lenguas de señas. Esta indagación se vio fortalecida con la formación doctoral que este investigador recibió en la Universidad de Hamburgo (Alemania) en el lapso 1999 – 2002.
La tesis que desarrolla a partir de esos estudios la intitula Los clasificadores en la LSV. En esta, tal como se menciona en párrafos precedentes, Oviedo reflexiona sobre esas unidades y explica que las mismas constituyen un tipo de seña cuyos componentes formales son icónicos; es decir, la seña es una representación visual de la actividad espacial o de las características físicas de que lo significan. Oviedo apunta que esto hace que la descripción lingüística de los clasificadores sea difícil, por lo que aún no existe acuerdo entre los estudiosos sobre cómo describirlos, clasificarlos y desentrañar su naturaleza semiótica. El autor aclara que, precisamente, la tesis se concentra en ese último aspecto. En este sentido, destaca que los estudios realizados en la década de años setenta discutieron en profundidad sobre el tema y que los trabajos sucesivos suscribieron la posición que sostiene que estas señas tienen una naturaleza lingüística y que la comprensión de esas unidades se debía al conocimiento de la lengua por parte de sus usuarios. Oviedo defiende que nuevos argumentos teóricos cuestionan esa posición.
Es así como el investigador venezolano aplica estos planteamientos teóricos al análisis de datos de la LSV. De esta manera, sostiene que la incorporación de información visual/icónica a las señas no sólo se verifica en los clasificadores y que tal incorporación depende del contexto y es regida por la gramática. Destaca, entonces, que todas las señas que se caracterizan por esa incorporación visual/icónica tienen en común el ser raíces léxicas subespecificadas fonológicamente; es decir, que sus actualizaciones en contexto no tienen una forma preestablecida. A pesar de ello, todas las formas resultantes son comprendidas por los señantes. Así explica que el mecanismo subyacente a la producción y la comprensión de todas esas señas consiste en la incorporación de gestos deícticos o icónicos a sus raíces léxicas. El autor defiende sus planteamientos sobre la base del análisis de producciones de LSV recogidas en adultos Sordos de las ciudades de Caracas y Mérida y que fueron transcritas siguiendo el modelo de Liddell y Johnson (1989), al cual Oviedo le hace ciertas modificaciones. Los ejemplos que ofrece al presentar sus argumentos son acompañados de múltiples ilustraciones. La calidad del trabajo de Oviedo fue reconocida por Signum, casa editorial de gran prestigio en el ámbito de la lingüística de las lenguas de señas en el mundo.
Oviedo, una vez que concluye la tesis doctoral, regresa a Venezuela y prosigue su labor docente e investigativa. No obstante, dicha labor se vio interrumpida a principios de 2006 cuando, por diversas razones, decide regresar a Alemania. Tal decisión, indudablemente, afectó el funcionamiento de la biblioteca y la continuidad de otros trabajos emprendidos en Venezuela, dirigidos a la descripción de la lingüística de la LSV. Sin embargo, la incorporación de Oviedo al post doctorado en Cultura Sorda, a partir de que le es otorgada una beca por la Fundación Alejandro de Humboldt, le permite retomar su actividad investigativa, en esta oportunidad, en el área de los estudios culturales. La producción intelectual derivada de esos estudios, aun cuando no es propiamente lingüística, ha contribuido a divulgar un panorama ideológico fundamental para cualquier estudio relacionado con la Sordera. (cf. https://www.cultura-sorda.org).
El reimpulso dado a la lingüística de la LSV realizado por Oviedo desde la ULA entre los años 1994-2006, se complementó y se sigue fortaleciendo con las acciones realizadas por el Programa de Educación Especial en Deficiencias Auditivas del Departamento de Educación Especial del Instituto Pedagógico de Caracas, Universidad Pedagógica Experimental Libertador (IPC-UPEL). Estas acciones, desde el inicio de los años noventa, han estado dirigidas a tres asuntos fundamentales: (a) la formación lingüística de sus docentes a nivel de postgrado, (b) el desarrollo de líneas de investigación en lingüística aplicada y (c) la creación del laboratorio de LSV.
En relación con la formación lingüística progresiva de todos sus docentes, vale destacar que ha permitido orientar las investigaciones de estos profesionales y la de los estudiantes de la Especialidad en Deficiencias Auditivas, bien hacía el área de la lingüística aplicada a la educación de los Sordos o bien de descripción de la LSV. De seguida, se comentarán los de naturaleza descriptiva en virtud de que tienen una vinculación más directa con el objetivo del presente artículo. En este sentido, vale destacar los siguientes trabajos:
- La adquisición de las señas con configuración manual clasificadora en la Lengua de Señas Venezolana realizado por Rumbos (2003). El objetivo que el autor se propuso alcanzar en esta investigación fue cómo adquieren las señas con configuración manual clasificadora (SCMC) los niños Sordos Venezolanos. De esta manera, el trabajo reporta: (a) el modo en que aparecen las SCMC en el discurso señado de los niños Sordos estudiados; (b) la relación existente entre la edad de los informantes y el uso de las SCMC; (c) la comparación entre el uso de los SCMC encontrado en el grupo de niños y el registrado en otras investigaciones realizadas en adultos Sordos venezolanos y (d) la comparación entre el proceso de adquisición de las SCMC en los niños bajo estudio y el proceso de adquisición analizado por otros investigadores en lenguas de señas diferentes a la LSV.
En esta investigación descriptiva, Rumbos consideró como informantes a seis niños Sordos en edades comprendidas entre 4;5 y 7;0, hijos de padres oyentes, y estudiantes de dos Unidades Educativas de Educación Especial para Deficientes Auditivos. Para la descripción de la estructura interna de las SMCM, siguió a Oviedo (2000) y Pierosemoli (1991).
El autor concluye, entre otras cosas, que los niños Sordos venezolanos, aparentemente, al usar los SCMC lo hacen al igual que los Sordos adultos usuarios de la LSV; es decir, con los mismos rasgos y con las mismas funciones, con variaciones en algunas representaciones, que en muchos casos son clave en el significado.
Vale destacar entonces que la indagación cobra importancia no solamente porque aborda el tema de los clasificadores, el cual revela, como ya se dijo en párrafos precedentes, una de las manifestaciones propias y particulares de las lenguas de señas, sino, también, porque sobre dicho tema se trata por primera vez, en la LSV, lo concerniente a la adquisición de tales unidades por parte de los niños Sordos. Además, al atender el asunto de la adquisición, pone su interés, como ya se mencionó, en la psicolingüística, área que tenía poco más de siete años sin contar con nuevas investigaciones, si se considera que el último estudio que se registra es el de Anzola (1996).
- Descripción de la actividad significativa del movimiento de la boca en Sordos usuarios de la Lengua de Señas Venezolana desarrollado por Yépez (2005). Este autor se trazó como objetivo general realizar una aproximación lingüística de la actividad significativa del movimiento de la boca en Sordos usuarios de la LSV y, como objetivos específicos: (a) identificar los tipos de movimientos que adopta la boca en la LSV, (b) describirlos, y (c) analizar su forma y función.
El autor reporta como resultados que, en la LSV, se registran dos movimientos significativos. El primero incluye las vocalizaciones, emisión de aire o sonidos que realiza el señante al imitar algunos segmentos fonológicos de palabras en español. El autor advierte que este tipo de movimientos es registrado en investigaciones sobre otras lenguas de señas con el nombre de mouthing. El segundo es denominado por Yépez como gesto con la boca y lo define como un movimiento natural y espontáneo que no guarda relación con las palabras en el español. El investigador afirma que ambos tipos de movimientos pueden ser considerados como fenómenos propios de las lenguas de señas. Igualmente, destaca que estos movimientos, en algunos casos, constituyen rasgos no manuales que distinguen significado, lo cual ejemplifica con tres señas a partir de fotos extraídas de las producciones estudiadas, pero llama la atención que no son acompañadas con la comparación de la descripción segmental correspondiente en cada caso, lo cual hubiera sido lo pertinente.
En general, se observa que en el análisis lingüístico de los datos pudo haberse profundizado más a partir de la consideración de los aportes teóricos sobre el tema de los movimientos de la boca y su consideración, bien como gestos o bien como rasgos no manuales que distinguen significados. Sin embargo, el trabajo de Yépez es de gran valor, pues constituye el primer esfuerzo descriptivo acerca de los movimientos de la boca. De esta manera, el autor da inicio, conjuntamente con el trabajo que se comentará seguidamente, a los estudios de los rasgos no manuales en la LSV, tema que había sido desatendido en el desarrollo de la lingüística de la lengua de señas del país.
- Descripción de los rasgos no manuales expresivos presentes en la interrogativa de la Lengua de Señas Venezolana realizado por Jaimes (2005). El objetivo del estudio fue describir el movimiento del rostro como articulador no manual presente en la interrogativa de la Lengua de Señas Venezolana. Y, como objetivos específicos: (a) identificar los movimientos significativos del rostro en las interrogaciones, (b) clasificar los movimientos del rostro de acuerdo con el tipo de interrogante, el tipo de seña y el tipo de rasgo no manual y (c) elaborar un inventario de los rasgos no manuales presentes en la interrogativa de la LSV. La muestra, al igual que en el estudio anterior, fue seleccionada a partir del corpus recabado por Jaimes, Pérez y Yépez (2005).
La autora reporta como resultados, entre otros asuntos, que: (a) la barbilla atrás y el ceño fruncido constituyen la actividad mínima del rostro para formular una oración interrogativa, (b) en las preguntas cerradas, los rasgos no manuales se encontraron en toda la oración mientras que, en las abiertas, estos rasgos sólo aparecían en algún segmento oracional y (c) se encontraron dos combinaciones distintas a las planteados por Oviedo (2001). En relación con el punto (c), llama la atención que Jaimes no advierta que lo planteado por Oviedo se refiere a la LSC, aspecto que lo hubiese podido destacar como una diferencia entre las dos lenguas. La investigación, además, evidencia ciertas debilidades; por una parte, teóricas, al no aclarar cómo son concebidas las oraciones interrogativas y su correspondiente clasificación y, por otra, metodológicas, derivadas de lo anterior. Pese a ello, el trabajo de Jaimes no deja de tener importancia en tanto se registra como el primero en realizar una descripción sobre de los movimientos del rostro. Es así como dicho estudio y el de Yépez (2005) bautizan las investigaciones de los rasgos no manuales en la LSV, tal como ya se había mencionado.
- Marcadores manuales en el discurso narrativo en la Lengua de Señas Venezolana elaborado por Pérez(2006),autora del presente artículo. El objetivo general fue presentar los resultados de una indagación preliminar sobre el uso de los marcadores manuales en textos narrativos producidos en LSV por adultos Sordos. En la perspectiva teórica de este estudio, se suscribe el funcionamiento de los marcadores en el discurso cara a cara y se asume la definición y funciones de estas partículas discursivas siguiendo a Domínguez (2005). La metodología se circunscribe al terreno de los estudios cualitativos. El análisis realizado, además de identificar los marcadores manuales, pone de relieve, entre otras cosas, las siguientes categorías funcionales: (a) marcadores con función de apertura discursiva, (b) marcadores con función de continuación, (c) marcadores con función de formulación y (d) marcadores con función de cierre. Asimismo, alerta sobre tres posibles esquemas narrativos en los que pueden operar las unidades estudiadas. El trabajo en cuestión se realiza sobre la base del corpus videograbado por Oviedo (1994), de narraciones monologadas. Sin duda, hubiese sido preferible haber recogido un nuevo corpus. Sin embargo, en virtud de que el estudio constituía para la autora un primer acercamiento al tema de los marcadores antes de iniciar el posterior trabajo de tesis doctoral, se consideró preferible seleccionar la muestra a partir del mencionado corpus ya que el mismo incluye dentro de sus ventajas la transcripción de los discursos que lo conforman.
- Los marcadores en conversaciones entre Sordos en LSV. Pérez (2008) presenta este trabajo como tesis doctoral y establece como objetivo general realizar un estudio sobre el uso de los marcadores en conversaciones semiestructuradas en LSV entre Sordos. Y, como objetivos específicos: (a) comprender las funciones de los marcadores encontrados, (b) establecer relaciones entre las funciones de los marcadores hallados y el sistema de turnos de las conversaciones objeto de estudio e (c) interpretar las funciones de los marcadores en el marco de esquemas generales posibles. El trabajo, se inscribe dentro de la perspectiva del análisis del discurso. El marco referencial, relacionado con el sistema de turnos, está construido sobre la base de los planteamientos de Sacks, Schegloff y Jefferson (1974) y la revisión de autores como Gallardo (1996, 1998a y 1998b) y Briz (2001), entre otros. En lo relativo a los marcadores, se suscribe fundamentalmente la definición funcional de Domínguez (2005). La clasificación de los marcadores asumida como referente para en el análisis es la de Martín Zorraqino y Portolés (1999). Metodológicamente, el estudio es de naturaleza cualitativa y prevé tres etapas. La primera es la selección de la muestra que se hizo con base en el corpus videograbado de conversaciones semiestructuradas en LSV recabado por Jaimes, Pérez y Yépez (2005). La segunda es el análisis que contempló los procesos de: edición, transcripción y categorización. Y la tercera es la generalización de los resultados. En este sentido, se hizo un estudio exhaustivo que pone en evidencia los marcadores encontrados en las conversaciones en LSV estudiadas, las funciones que estos cumplen, los contextos donde aparecen, su vinculación, en líneas generales, con fenómenos que tienen que ver con otros elementos propios del discurso in situ y su relación con el sistema de turnos.
En relación al segundo aspecto en el cual se ha puesto empeño en el Programa de Educación Especial en Deficiencias Auditivas del Departamento de Educación Especial, es el relativo al desarrollo de una línea de investigación en el área de la lingüística aplicada. Vale destacar que esta línea se inicia en el IPC-UPEL, a partir de 1992, con un trabajo de Beatriz Luque en el área ya abonada por la ULA con una investigación de Pietrosemoli (1989a). El principal sustento de los trabajos emprendidos en esta línea de investigación ha sido el reconocimiento de la LSV como primera lengua de los Sordos del país. En este sentido, se han abordado temas vinculados con la comprensión de la lectura y la producción de textos escritos en niños Sordos, la enseñanza de la LSV como segunda lengua a oyentes, la planificación lingüística, entre otros.
Finalmente, acerca del tercer punto referido al Laboratorio de Lengua de Señas Venezolana, a su creación por Luque, en el año 2005, bajo el subsidio del Vicerrectorado de Investigación y Postgrado. Este laboratorio está dotado con espacios y equipos que permiten la enseñanza de la LSV como segunda lengua a los futuros docentes oyentes que cursan la especialidad, y se espera que, a corto plazo, cuente con equipos que faciliten la recolección de corpus videograbados así como la edición de dichos corpus y sus correspondientes análisis.
Resumiendo lo dicho hasta ahora, en este apartado sobre los estudios lingüísticos de la Lengua de Señas Venezolana, es posible señalar que los esfuerzos iniciales realizados desde el año 1986 por ME-ULA, el reimpulso dado entre 1994 y 2006 por Oviedo en la ULA y lo hecho por IPC-UPEL a inicio de los años noventa y hasta la actualidad, han trazado un camino recorrido durante veintiún años en el surgimiento y desarrollo de la lingüística de la LSV en el país. Estos esfuerzos no han sido de ninguna manera en vano, pues, durante este tiempo, ha avanzado con diversos trabajos, la mayoría de los cuales se han reseñado en párrafos anteriores. Los estudios realizados han sido agrupados en cinco categorías por Oviedo (2003) los cuales a su juicio, constituyen líneas de investigación. A continuación, se presentan estas categorías y la lista de algunos de los trabajos que las conforman:
- Nivel subléxico: en esta categoría se ubican investigaciones de Oviedo y Schmaling (2002), Oviedo (1998,2002, 2004).
- Estructura interna de las señas: cuyos desarrollos provienen de Oviedo (2002), Rumbos (2002), Domínguez, M. E. (1996), Pietrosemoli (1991).
- Estructura del léxico de la LSV: que debe sus avances a Oviedo (2004, 2002 y 1996a), Rumbos (2003), Rojas (1997) y Pietrosemoli (1991).
- Nivel sintáctico: en la que se inscriben los trabajos de Domínguez, M.E. (1996), Oviedo (1991) y Pietrosemoli (1991).
- Discurso: Pérez (2006), Pérez y Tovar (2006), Pérez (2005) y (Oviedo 1996a)
A dichas líneas, en el contexto general de los estudios de la lingüística de la LSV en el país, habría que sumarles otras, perfiladas en su mayoría por Oviedo, Pérez y Rumbos (2004):
- Adquisición de la LSV: Rumbos (2003, 2000); Anzola (1996), Domínguez, M. E. (1996); Luján (1990, 1992,1993) y Pietrosemoli (1991).
- Fenómenos de lenguas en contacto: Pérez (2006).
- Lectura y escritura en Sordos: Luque (1994 y 1992), Sánchez (1995 y 1994), Pérez (2002, 1998 y 1997), Zambrano (2008).
- Enseñanza de la LSV como segunda lengua a oyentes: González y Jaimes (1999), Rivero y Menezes (1997), Covis y Rivero (1996) y Luque (1998).
- Reflexiones teóricas sobre educación del sordo y la LSV: Morales (2008, 2002, 2001), Trejo y Ramírez (2000), Sánchez et al (1991), Sánchez (1986, 1989, 1996).
- Lexicografía:
El recorrido hasta aquí realizado evidencia los progresos alcanzados. Tales progresos son de una importancia incalculable no sólo porque permitieron despejar las interrogantes primigenias sobre la LSV y fundar líneas de investigación, sino, además, por su valor prospectivo, pues permiten detonar muchas otras interrogantes. La multiplicidad de incógnitas, aún sin despejar, anuncian un terreno fértil, interesante y necesario transitar: obviamente queda mucho por hacer.
REFERENCIAS
Anzola, M. (1996). Gigantes de alma. Mérida, Venezuela: Universidad de los Andes.
Briz, A. (2001). El español coloquial en la conversación. Barcelona: Ariel.
Cruz-Aldrete (2008) Gramática de la lengua de señas méxicana. Tesis doctoral no publicada. Centros de Estudios Lingüísticos y Literarios, El Colegio de México.
Covis, N. y Rivero, E. (1996). Estrategias para optimizar la enseñanza de la Lengua de Señas Venezolana en el docente especialista. Trabajo grado no publicado. Universidad Pedagógica experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Chafe, W. (1987). Cognitive constraints of information flow. En John Haiman, ed. Iconicity in syntax, 21-51. Amsterdam: John Benjamins.
Gallardo, B. (1996) Análisis conversacional y pragmática del receptor. Valencia: Episteme.
Gallardo, B. (1998a). Comentario de textos conversacionales: I. De la Teoría al comentario. Madrid: Alarco Libros.
Gallardo, B. (1998b). Comentario de textos conversacionales: II. Los textos. Madrid: Alarco Libros.
Givón, T. (1984). Syntax I. A functional‑typological introduction. Amsterdam: John Benjamins.
González, Z y Jaimes, C. (1999). Aporte didáctico audiovisual al curso de Lengua de Señas Venezolana II: una experiencia bilingüe-bicultural. Trabajo grado no publicado. Universidad Pedagógica experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Halliday, M. (1989). Spoken and written language. Oxford: Oxford University Press.
Hoffmann, M. (1965). La educación del sordo en Venezuela. Caracas: Ministerio de Educación.
Jaimes, C. (2005). Descripción de los rasgos no manuales expresivos presentes en la interrogante de la Lengua de Señas Venezolana. Trabajo de grado para obtener el título de Maestría no publicado. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Jaimes, C., Pérez, Y. y Yépez, D. (2005). Corpus de LSV. .Caracas: Universidad Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Domínguez, C. L. (2005). Sintaxis de la lengua oral. Mérida, Venezuela: Universidad de los Andes.
Domínguez, M. E. (1996). Los verbos de la LSV. Fundamentos para comprender la morfología verbal de una lengua de señas. Trabajo de grado para obtener el título de Magíster. Universidad de los Andes.
Domínguez, M. E. (1998). Aproximación a una tipología de los verbos de la lengua de señas venezolana. Lengua y habla, 3 (1), 35-51.
Domínguez, M. E. y Pietrosemolli, L. (2005). La lucha de turnos entre personas sordas. Ponencia presentada en IADC. Abril: Caracas.
Liddell, S. y Johnson, R. (1989).American Sign Language: the fonological Base. Sign language studies, 64, 195-278.
Luján, M. de (1989). La intervención temprana en el caso del bebé sordo (un enfoque bilingüe). Cuadernos de la Sordera. Barquisimeto.
Luján, M. de (1990). Adquisición de la LSV. Análisis lingüístico de las primeras señas. Trabajo no publicado. Universidad de Los Andes.
Luján, M. de (1992). Adquisición de LSV en niños sordos entre 0 y 4 años de edad. Trabajo no publicado. Universidad de Los Andes.
Luján, M. de (1993). Adquisición de LSV en niños sordos entre 0 y 4 años de edad. Trabajo de grado de Maestría no publicado. Universidad de Los Andes.
Luque, B. (1992). Evaluación de la comprensión de la lectura de niños sordos en la Primera Etapa de Educación Básica. Trabajo no publicado. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Luque, B. (1994). Estrategias para facilitar la lectura en niños sordos. Trabajo de grado de Maestría no publicado. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Luque, B. (1998). Lengua de señas venezolana como segunda lengua para los estudiantes de la Especialidad de Deficiencias Auditivas. Clave, 9.
Luque, B. (2005). Laboratorio de Lengua de Señas Venezolana. Trabajo de ascenso a la categoría de Titular no publicado. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Martín Zorraquino, M y J. Portolés. J. (1999). Marcadores del discurso. En I. Bosque y V. Demonte, (Coords). Gramática descriptiva del español. tomo 3, (pp. 4051-4313) Madrid: Espasa Calpe.
Morales, A. M. (2008). La comunidad Sorda de Caracas: ua narrativa sobre mundo. Tesis Doctoral. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Morales, A. M. (2002). Hacia una política educativa para la enseñanza y el aprendizaje de la lengua escrita en sordos. Investigación y Postgrado. 17(2), 83-112.
Morales, A. M. (2001). Hacia una política educativa para la enseñanza y el aprendizaje de la lengua escrita en sordos. Trabajo de grado de Maestría no publicado. Caracas: Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Oviedo, A (1991). La interacción lingüística en las escuelas de sordos de Venezuela. Tercer Curso de actualización lingüística. Mérida, Venezuela: Universidad de Los Andes.
Oviedo, A (1992a). Fundamentos lingüísticos para la comprensión del entorno lingüístico de señas. Trabajo no publicado. Mérida, Venezuela: Universidad de Los Andes.
Oviedo, A (1992b). La lingüística de las lenguas de señas. Clave, 1(1), 61-69.
Oviedo, A (1994). Corpus de la LSV . . Mérida, Venezuela: Universidad de Los Andes.
Oviedo, A (1996a). Contando cuentos en Lengua de Señas Venezolana. Mérida, Venezuela: Universidad de los Andes. Consejo de Publicaciones Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico.
Oviedo, A (1996b). El uso del rasgo C+ en la LSV. En: Lengua y habla, 1, p.69-77.
Oviedo, A. (1997). Sobre la descripción de la postura de los dedos en las configuraciones manuales en la Lengua de Señas Venezolana. Lengua y Habla 3, 78-86.
Oviedo, A. (1998). La flexión independiente de la falange distal en las configuraciones manuales de la Lengua de Señas Venezolana. Lenguaje, 26, 38-58.
Oviedo, A. (2000a). Las señas con configuración manual clasificadora en la LSV. Materiales de apoyo al taller del mismo nombre. II Jornadas de Educación Bilingüe-Bicultural para Sordos. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas. Marzo, Caracas.
Oviedo, A. (2000b). Una propuesta para tipologizar las señas en la LSV. Ponencia presentada en las II Jornadas de Educación Bilingüe-Bicultural para Sordos. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas. Marzo: Caracas.
Oviedo, A. (2000c). ¿Cómo clasificar los clasificadores? El problema de describir las señas con configuración manual clasificadora. Letras (63)
Oviedo, A. (2001). Apuntes para una gramática de la Lengua de Señas Colombiana. Cali, Colombia: Universidad del Valle- INSOR.
Oviedo, A. (2002) «Die Klassifikatoren als semiotisch hybride Einheiten. Ein theoretischer Ansatz für die Beschreibung der Venezolanischen Gebärdensprache». Das Zeichen, (61), Hamburg, págs. 390‐401.Oviedo, A. (2002).
Oviedo, A. (2003a). La comunidad Sorda venezolana y su lengua de señas. Extraído el 06 de julio de 2007, desde: https://www.cultura-sorda.org
Oviedo, A. (2003b). Papel de trabajo sobre la Gramática de la LSV. Trabajo no publicado. Mérida, Venezuela: Universidad de Los Andes.
Oviedo, A. (2004). Classifiers in Venezuelan Sing Language. International studies on sign Language and comunication of the deaf. Signum Velarg, 44, 1-200. Alemania.
Oviedo, A. (2006a). La publicación, en 1965, del diccionario de ASL de Stokoe, Casterline y Croneberg. Extraído el 06 de julio de 2007, desde: cultura-sorda.org
Oviedo, A. (2006b). ¿Sabías qué?. Extraído el 06 de julio de 2007, desde: https://www.cultura-sorda.org
Oviedo, A. (2006c). Sobre la comunidad Sorda Venezolana, su lengua de señas y el status les reconoce la nueva constitución nacional. Extraído el 06 de julio de 2007, desde: https://www.cultura-sorda.org
Oviedo, A. (2006d). ¿Son los Sordos un grupo colonizado? Colonialismo y sordera. Notas para abordar el análisis de los discursos sobre la sordera. Extraído el 20 de julio de 2006, desde: www.cultura-sorda.org
Oviedo, A. y Schmaling, C. (2002). Distribución fonológica de las configuraciones manuales de la LSV. Trabajo no publicado.
Oviedo, A. Pérez, Y. y Rumbos, H. (2004). El estudio de la lengua de señas venezolana. En F. Pérez y F. Freites (Comps), Las disciplinas lingüísticas en Venezuela (pp.201-233). Maracaibo: Universidad Católica Cecilio Acosta, 201-233.
Pérez, Y. (2008). Marcadores en conversaciones entre sordos en lengua de señas venezolana. Tesis doctoral.Universidad de los Andes.
Pérez, Y. (2006). Marcadores manuales en el discurso narrativo en la lengua de señas venezolana. Letras (72)
Pérez, Y., y Tovar, L. (2006). Análisis de interacción verbal mediada por un intérprete de Lengua de Señas de Venezuela. Investigación y Postgrado, 20 (2), 103-141.
Pietrosemoli, L. (1987). Evaluación sobre el lenguaje gestual. Trabajo no publicado. Universidad de Los Andes.
Pietrosemoli, L. (1988). Señas y palabras. Mérida, Venezuela: Universidad de los Andes.
Pietrosemoli, L. (1989a). El error como evidencia lingüística. En L. Pietrosemoli (ed.). El aula del sordo (pp.61-77). Mérida, Venezuela: Universidad de los Andes.
Pietrosemoli, L. (1989b). Materiales del primer Seminario de lingüística de la LSV. Mérida, Venezuela: Universidad de los Andes.
Pietrosemoli, L (1991). La Lengua de Señas Venezolana: análisis lingüístico. Trabajo no publicado, Universidad de los Andes.
Pietrosemoli, L. (1994). Sign terminology for sex and death in Venezuelan Deaf and Dearing cultures: a preliminary study of pragmatic interference. En C, Erting, et al. (eds.) The Deaf Way. (pp. 677-683). Washington D.C.: Gallaudet University Press.
Rivero, A. y Meneses, F. (1997). Aplicación del enfoque comunicacional en la enseñanza del español en su forma escrita a estudiantes deficientes auditivos. Trabajo grado no publicado. Universidad Pedagógica experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Rojas, D. (1997). Usos gramaticales del alfabeto manual en la LSV. Ponencia presentada en el IV Congreso Latinoamericano de Educación Bilingüe para sordos. Septiembre-octubre, Santafé de Bogotá.
Rumbos, H. (2000). Un estudio acerca de la adquisición de la LSV. Trabajo no publicado.
Rumbos, H. (2003). La adquisición de las señas con configuración manual clasificadora en la Lengua de Señas Venezolana. Trabajo de grado para optar al título de Maestría no publicado. Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Instituto Pedagógico de Caracas.
Sacks, H.,; E. Schegloff , H., &; G. Jefferson. G. (1974). A simplest systematics for the organization of turn-taking for conversation. Language 50-(4), 696-735.
Sánchez, C.(1986). La comunicación, el lenguaje y el habla. Trabajo no publicado.
Sánchez, C. (1989). La integración del niño sordo en edad escolar. trabajo no publicado.
Sánchez, C. (1991). La educación de los sordos.Un modelo bilingüe. Mérida. Venezuela: Editorial Dizakonía.
Sánchez, C. (1994). La adquisición de la lengua escrita sin mediación de la lengua oral. Trabajo no publicado.
Sánchez, C. (1995). Los sordos ¿deben aprender a leer?. El bilingüismo de los sordos, 1 (1), 27-31.
Sánchez, C.(1996). La atención temprana de los niños sordos en el marco de un modelo bilingüe-bicultural. Mérida, Venezuela: Instituto de Estudios Interdisciplinarios sobre Sordera y Lenguaje.
Sánchez, C., Luján, M., Pérez, C y Salazar, E. (1991). La educación de los sordos en un modelo bilingüe. Mérida, Cenezuela: Diakonía.
Serrón, S. (2003) La lengua de señas en el panorama lingüítico naccional. Extraído el 20 de julio de 2006, desde: http://www.cultura-sorda
Skliar, C (1999). Una mirada sobre los nuevos movimientos pedagógicos en la educación de los sordos. Extraído el 10 de diciembre de 2003, desde: file///cl/mis documentos/branubbes.html
Soto, M.C. (1998) Expresión de la sexualidad de los adultos sordos de Maracaibo mediante la Lengua de Señas Venezolana. Trabajo grado no publicado Maracaibo, Universidad Experimental Simón Rodríguez.
Trejo, R. y Ramírez, Y (2000). El entorno lingüístico de Lengua de Sennas Venezolana en el ámbito escolar: una experiencia. Trabajo grado no publicado. Universidad Pedagógica
Zambrano, L. (2008) Tipología de las producciones textuales escritas por sordos. Laurus 14 (26)
[1] Sordo escrito con S mayúscula es una convención asumida por quien esto escribe y por algunos autores (entre ellos Ladd, 2005; Oviedo, 2006b; Cruz-Aldrete, 2008; Morales, 2008; Pérez, 2008) que entienden la Sordera desde una visión socioantropológica; es decir, como una diferencia lingüístico cultural. De esta manera, marcan la distinción con el término sordo escrito con s minúscula que alude directamente al sujeto con pérdida auditiva considerado como un enfermo.
[2] Pérez (2008) valora el constructo colonialismo oralista como una categoría no despreciable en la interpretación de la realidad vivida por los Sordos en tanto devela la situación de aniquilamiento lingüístico y cultural al que han sido sometido estos sujetos en el mundo a lo largo de la historia.
[3] Esta condición se deriva de la copresencia en tanto ni se pueden producir ni procesar dos cosas a la vez, y además hay que desglosar porque la oralidad va sobre la línea, en tiempo real, mientras que la escritura (no es que diga dos cosas a la vez) puede ser más “densa” en su presentación de la información, pues tanto el emisor como el receptor disponen de más tiempo para procesar, justamente porque no están cara a cara.
[4] Líder Sordo francés (1779).
[5] Carlos Sánchez no pertenecía al grupo de la ULA, pero fue, conjuntamente con Carlos Pérez, el creador de la PAINS.
[6] Oviedo, en este estudio, no solamente analiza señas del corpus de LSV (Oviedo, 1994), sino también señas de la Lengua de Señas Colombiana, específicamente de la variedad de Cali.

Sé el primero en comentar