Mendoza, 2006.
Sección: Libros.
Las personas con sordoceguera, la comunicación, los sistemas comunicativos y los elementos técnicos. La población con sordoceguera.
Con el objetivo de abordar brevemente la temática referida a las personas sordociegas, sus sistemas de comunicación, de acceso a la información del medio, a la movilidad y al desplazamiento y la figura del guía intérprete, se realizará, en primer término, una breve distinción de la población con sordoceguera. Por razones meramente didácticas, -ya que cada persona sordociega es única y esto dificulta notablemente poder realizar generalizaciones al respecto-, se procede a realizar una diferenciación en cuatro grupos, para facilitar el ingreso a su estudio y poder advertir con mayor claridad su heterogeneidad.
Se trata de las personas con sordoceguera congénita, personas sordas congénitas con ceguera adquirida, personas ciegas congénitas con sordera adquirida y personas con sordoceguera tardías. Aunque todas son personas sordociegas, esto permitiría analizar los efectos que se producen en el desarrollo del lenguaje, la adquisición de la lengua de su entorno y las dificultades para desplazarse autónomamente.
Personas con sordoceguera congénita. En el caso de las personas con sordoceguera congénita, como su nombre lo indica, el deterioro de la audición y de la visión se produce durante la gestación, es decir que la persona nace con sordoceguera. Pueden quedar comprendidos aquellos individuos que aunque no hayan nacido sordociegos la padecen de manera prelingual, es decir, antes de haber adquirido la lengua que se habla en su entorno. Ante la carencia de visión y de audición desde esos tiempos, estas personas no logran la adquisición natural de la lengua hablada en su entorno. Por ello, requieren de un proceso de aprendizaje de algún o algunos sistemas comunicativos alternativos, cuyo logro dependerá del grado de compromiso físico y de las habilidades de cada persona. La lengua de señas táctil o por contacto -que se desarrollará más adelante-, aparece como una forma de comunicación importante para que puedan expresar sus sentimientos, sus preferencias, sus pensamientos, sus ideas. En este punto, se plantea la importancia de vincularlos desde muy temprana edad, con una persona sorda, señante nativa de la lengua de señas, para que pueda aprenderla y adaptarla a su modalidad táctil y así estimular la comunicación. Esto impediría que quedara aislada de su entorno.
Personas sordas congénitas con ceguera adquirida. Se trata de las personas que nacen sordas y adquieren posteriormente la ceguera. Este es el grupo más numeroso. En esta situación, y en el mejor de los casos, es probable que ya hayan adquirido la lengua de señas usada por la comunidad sorda de su país o haber aprendido, previo a adquirir la ceguera, la lengua hablada y/o escrita empleada por la comunidad oyente. En el primero de los casos adaptarán la lengua de señas, de acuerdo a cuál sea su situación visual actual, por ejemplo, la reducción de su campo visual o la pérdida total de la visión. En el segundo supuesto, continuarán utilizando la lengua hablada o escrita con adaptaciones de acuerdo a la mayor o menor presencia de restos visuales o auditivos.
Personas ciegas congénitas con sordera adquirida. En estos casos, la ceguera se produce durante la gestación mientras que la sordera se manifiesta posteriormente. Por tratarse de personas que han sido inicialmente ciegas, se entiende que han adquirido la lengua hablada y que conocen el sistema Braille. Entonces, sobre estas formas de comunicación, se estructurarán los nuevos sistemas comunicativos a utilizar. Es probable que desconozcan la lengua de señas y puede resultarles útil su aprendizaje para realizarla sobre la palma mano, el brazo o el hombro. Esto les permitiría adquirir velocidad en la comunicación.
Personas con sordoceguera tardía. En este último caso, la sordoceguera se presenta de manera postlingual, es decir, después de haber adquirido la lengua hablada en su entorno social, y probablemente, ya se haya aprendido la lengua escrita y la lectura. Por ello, generalmente, suelen conservar estos sistemas comunicativos y adaptarlos a esta nueva situación. A raíz de que esta problemática, como puede advertirse claramente, afecta la comunicación, el acceso a la información del medio, el desplazamiento, orientación y movilidad, la población con sordoceguera puede acceder a los servicios de guía interpretación, con el fin de neutralizar o atenuar sus consecuencias. La comunicación. El lenguaje. La lengua. Actualmente existe en la sociedad, una tendencia a otorgarle al término comunicación una connotación positiva, como algo bueno y deseable, mientras que en el otro polo, la incomunicación es vista como la causa de todos los problemas derivados de las relaciones humanas. El término proviene del latín communicare que significa participar en común, poner en relación. De hecho, se considera que la comunicación es la matriz en la que están enclavadas todas las actividades humanas. La comunicación es el proceso de continuo intercambio en el que participan los seres humanos compartiendo y generando significados mediante la utilización de múltiples sistemas de signos. Esto le permite al hombre construir las experiencias que definen su yo y la concepción del mundo (Lescano, E., 2003).
A raíz de la importancia dada a la temática en esta era, es que Paul Watzlawick, Jeanet Helmick Beavín y Don D. Jackson, definieron en 1981 los cinco axiomas de la teoría de la comunicación: 1.- No es posible no comunicar. Como mínimo se comunica que no se quiere comunicar. 2.- Los elementos de la comunicación:
1) contenido en tanto transmisión de datos;
2) ambiente que rodea el mensaje y relación entre los comunicantes.
3.- La naturaleza de una relación depende de cómo se ordene la secuencia de actos comunicativos.
4.- La comunicación humana es tanto verbal como no verbal en tanto comunicación analógica y digital.
5.- La comunicación es simétrica o complementaria. Se da en una relación de poder idéntica o un individuo detenta mayor poder. De estos axiomas descriptos por los investigadores mencionados se toman dos:
a) Es imposible no comunicar. Toda conducta comunica: el silencio comunica, la ausencia comunica, el contexto comunica.
b) Nos comunicamos con códigos analógicos. Entre ellos, la mímica, los gestos, los elementos paraverbales, la postura corporal, la mirada, incluso el tono muscular, la vestimenta, el maquillaje. Es decir que el ser humano, en forma consciente o no, emite mensajes con el cuerpo que permiten establecer una comunicación no verbal. Así, los gestos, las expresiones faciales, los ojos, la forma de la mirada, el tamaño de las pupilas, la postura del cuerpo, la distancia o acercamiento hacia el espacio personal del otro, el contacto físico, comunican. Entonces, puede decirse que existe una comunicación sin palabras, que permite transmitir a otros mensajes, emociones, sensaciones. A raíz de las dimensiones que ha adquirido la temática de la comunicación no verbal, es que los especialistas han realizado estudios específicos sobre la kinésica, la oculésica, la vocálica, la proxémica, la háptica, la olfática y la cronémica. … “ Leer más … Descargar PDF (269 KB)


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