Alejandro Oviedo, 2025
Una metáfora recurrente en la historia de la traducción y la interpretación representa al intérprete como alguien cuya neutralidad debe ser tan alta que lo haga prácticamente invisible. Fuera de esto, el texto final debe ser tan transparente que no se note que es una traducción. Tras esta metáfora está el inveterado prejuicio etnocéntrico de eliminar las marcas originales de alteridad en el producto final. Es una actitud por demás inaplicable en la práctica. Aqui se explican el significado y el origen de esta metáfora, vinculándola al trabajo del intérprete de lenguas de señas.

Sé el primero en comentar