Mendoza, 2010.
Sección: Artículos, interpretación.
Introducción.
La interpretación del binomio lengua de señas – cultura sorda / lengua hablada – cultura oyente, fue una actividad ejercida por los docentes de alumnos sordos, por personas allegadas a ellos, familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Posteriormente, con la evolución de los tiempos y del grupo sordo, se fueron abriendo caminos de tal forma que en muchos países actualmente se distinguen claramente los roles de cada uno apareciendo nítidamente y de manera independiente la figura del intérprete de lengua de señas, aunque todavía se está transitando un período de cambio que oscila entre el voluntariado, el desempeño empírico y la formación sistemática y titulada.
La mediación en este par lingüístico cultural va tomando paulatinamente un nuevo estatus social y jurídico que requiere también de un nuevo paradigma que la aproxime a la profesionalización y en este sentido la ética se presenta como un soporte fundamental para la formación y desarrollo de los intérpretes de lengua de señas. Este proceso evolutivo en la figura del intérprete es el efecto de las luchas sociales del colectivo sordo que pretende participar socialmente dentro de la comunidad oyente y contar con servicios de interpretación de calidad. También es la consecuencia del respeto que actualmente observan muchos oyentes hacia la lengua de las personas sordas, y a su vez, el resultado del movimiento mundial provocado por los propios intérpretes. Frente a estos acontecimientos podría plantearse un interrogante a debatir: ¿Cuál es el paradigma de intérprete que se necesita en la actualidad? ¿Qué es la ética para los intérpretes de este par lingüístico cultural? Todas las profesiones necesitan tener pautas específicas que guíen la conducta laboral del grupo que las ejerce. En este caso específico, al trabajar con grupos humanos, y siendo una de las partes el colectivo sordo, los aspectos éticos se potencian.
Una teoría ética sobre la interpretación de este binomio, -como la que propongo de manera iniciática en 2005 en el libro “Ética y procedimiento profesional para intérpretes de lengua de señas”-, es aquella que nos ofrece una orientación para poder discriminar a nivel laboral lo correcto de lo que no lo es, explica la moralidad en éste área, justifica cuáles son los parámetros sobre los que necesita apoyarse el intérprete para tomar decisiones y analiza el estatus moral de las acciones, sean propias o no, determinando el deber ser en vista a la concreción de fines supremos. Estos principios éticos constituyen normas y creencias reales e ideales sobre la conducta en el trabajo brindado pautas de reflexión que nos permitan identificar qué actos son éticamente aceptables y cuáles no lo son.
Dentro del grupo de intérpretes existe una latente necesidad de convertir a la ética en tema de discusión, de debate y de análisis permanente pero no para que quede en el estrato meramente filosófico, ya que el objetivo fundamental de aprenderla, es llevarla al caso concreto durante la práctica propiamente dicha, sin perderla de vista ni antes, ni durante, ni después del acto de interpretar. La ética para los intérpretes de este binomio se constituye así …» Leer más… Descargar PDF (51 KB)


Sé el primero en comentar