Marie Heurtin. Huellas de la vida de una mujer sordociega francesa

Alejandro OviedoPor Alejandro Oviedo,

Berlín, 2007.

Sección: Biografías.

 

Durante las últimas décadas del Siglo XIX y las primeras del XX fue publicado en la escuela de sordos de la ciudad de New Jersey, en Estados Unidos, el periódico The Silent Worker. Ese diario, cuyas ediciones casi completas están en versión electrónica y gratuita en internet (en el servidor de la Universidad de Gallaudet), recoge invalorables datos sobre la vida de los sordos de la época. Ya varias veces he resumido algunas de sus historias para los lectores de www.cultura‐sorda.org. Entre ellas está la de la periodista y escritora sorda francesa Yvonne Pitrois. Ella fue corresponsal en Europa de The Silent Worker por muchos años.

Marie Heurtin (izq.) junto a su hermana Marthe, en 1921 (Tomada de Pitrois 1921:43) Cortesía de Gallaudet Archives
Foto 1: Marie Heurtin (izq.) junto a su hermana Marthe, en 1921 (Tomada de Pitrois 1921:43) Cortesía de Gallaudet Archives

A través de los escritos de Yvonne Pitrois nos podemos asomar a la vida de Marie Heurtin, una mujer sordociega de su tiempo. Ambas mujeres mantuvieron una correspondencia por varios años, y se encontraron personalmente dos veces. En estas notas quiero poner esta historia también en manos de los lectores. Las citas textuales tomadas de los escritos de Pitrois fueron traducidas por mí, del inglés (A.O.) Recientemente fue rodada una película con la historia de esta mujer.

Marie Heurtin

Marthe Heurtin era una de las hijas mayores de un matrimonio de la Bretaña francesa. A ese matrimonio le nacieron 9 hijos, de los cuales únicamente dos niñas vinieron al mundo sin alguna discapacidad. El resto de niños, 5 de los cuales murieron tempranamente, eran sordos o sordociegos. Marie nació 13 de abril de 1885. Hasta que cumplió los diez años de edad, permaneció en la casa familiar, sin recibir ningún tipo de educación. Entonces, en 1895, fue aceptada como alumna en la escuela de Notre Dame de Larnay.

 

La escuela de Notre Dame de Larnay

Cerca de la ciudad francesa de Poitiers estaba un convento de las Hermanas de La Sabiduría, llamado Notre Dame de Larnay. Las monjas de esta orden tenían ya una tradición importante en la enseñanza de niñas sordas, y las de Larnay venían reuniendo además experiencias exitosas en la enseñanza de niñas sordociegas. Monjas de esta orden, por cierto, fueron pioneras de la educación de sordos en muchos otros países. Es ese el caso, por ejemplo, de Colombia, donde abrieron en 1924 la primera escuela de sordos, que llevaba el nombre de la orden. Esa escuela existe todavía y es conocida en Colombia como “la Sabiduría” (Ramírez 1998).

En Larnay estudiaban en 1918, cuando Yvonne Pitrois recoge por primera vez informaciones sobre la institución, cerca de 40 niñas sordociegas, además de 60 niñas sordas. En el taller de la escuela trabajaban voluntariamente cerca de 100 ex‐alumnas, que producían allí toda clase de tejidos para la iglesia. El taller parecía gozar de mucha fama en su tiempo.

La tradición de trabajo con niñas sordociegas de las Hermanas de la Sabiduría se había iniciado a finales del Siglo XIX. La primera niña que parece haber sido educada en Larnay fue Marthe Obrecht, y su preceptora la Hna. Sta. Marguerite. Marie Heurtin se convirtió en 1895 en la segunda alumna de esa monja.

La experiencia educativa de Marie Heurtin

Yvonne Pitrois nos cuenta la experiencia de las primeras semanas de Marie en Larnay. La niña no había tenido hasta entonces ningún tipo de comunicación real con su entorno. En Larnay, la niña se sentía confundida, por las novedades a su alrededor. Gente que no conocía, otros espacios. Relata Pitrois:

Sus nerviosas manos, asiendo en la terrible oscuridad, no encontraban ya más los muebles que conocía, las cosas que estaba acostumbrada a tocar. Entonces sufría ataques terribles de miedo, gritando y golpeando en todas direcciones. En particular le resultaban odiosas las monjas, y cuando lograba agarrar los largos velos o los tocados de alguna de ellas, procuraba destrozarlos con furia. Era casi imposible sacarla a caminar, pues se lanzaba sobre el camino como una criatura poseída, y las hermanas se veían obligadas a regresar con ella, cargándola por los hombros y los pies (Pitrois 1921:43)

La Hna. Sta. Marguerite, quien se había propuesto ser su mentora, procuraba una oportunidad para comenzar la educación de la niña. La encontró dos meses después del ingreso de Marie. La niña tenía consigo una pequeña navaja, que guardaba como un tesoro. En algún momento la Hna. Sta. Marguerite le quitó a la niña la navaja, y antes de devolvérsela, tomó las manos de Marie y las cruzó una sobre la otra, tras lo cual le regresó el objeto. Luego volvió a quitarle la navaja, ante lo que la niña reaccionó con furia. En algún momento, sin embargo, Marie repitió la postura de de las manos que le acababa de enseñar la monja, y al hacerlo recibió de inmediato su navaja. Sigue el relato de Pitrois:

El velo inicial y el más denso había sido retirado; una precisa idea había despertado en la mente de la niña, ella SABIA ahora que las cosas tenían nombres, que la voluntad humana existía y que era capaz de expresarse a sí misma de determinadas maneras. La pequeña navaja había sido la llave para abrir las puertas de acero de su prisión, y revelarle el enigma indescifrable de la vida (Pitrois 1921:44)

La Hna. Sta. Marguerite continuó acuñando nombres en señas, y luego deletreándole a Marie palabras en francés con el alfabeto manual, lo que amplió poco a poco con el uso del alfabeto Braille. En pocos años, Marie aprendió a escribir y leer el francés, y se aplicaba a aprender aritmética y geografía. Aprendió además el oficio del bordado, y a escribir a máquina. Su comunicación con otras personas se hacía a través de señas y de “escribir” en francés con los dedos sobre la palma de la mano.

Marie en el convento

La formación básica de las niñas en la escuela de Larnay duraba unos 7 años. Luego de terminada esa formación, la mayoría de las niñas regresaba a sus familias, pero algunas permanecían internas de por vida en el convento. Ese fue el caso de Marie Heurtin.

En Larnay Marie desarrolló un profundo espíritu religioso. Cuenta Yvonne Pitrois que en una ocasión hizo Marie, junto con parte de la comunidad de Larnay, una peregrinación al santuario de la Virgen de Lourdes, para pedir por un milagro, pero que al no recibirlo decidió comenzar a pedir por los demás enfermos, a quienes consideraba más infelices que ella. A propósito de esa experiencia le contó Marie a Yvonne Pitrois en una carta: “¡Prefiero no ver en este mundo, para así poder ver mejor en el otro!”

La llegada a Larnay de Anne Marie Poyet. Marie Heurtin se convierte en maestra de otras niñas sordociegas

En 1907, cuando Marie tenía ya 22 años de edad y 12 en el convento, llegó a Larnay Anne Marie Poyet, otra niña sordociega 10 años menor que ella. Nacida en 1894, Anne Marie había perdido la vista y el oído cuando era aún bebé, por una enfermedad.

Al ingresar a la escuela, la niña fue asignada a la Hna. St. Marguerite. Ya para entonces Marie Heurtin había completado exitosamente su formación, y recibió de la Hna. Marguerite el encargo de ayudarla en la formación de Anne Marie Poyet, con lo que Marie Heurtin se convirtió en maestra de la nueva alumna de Larnay.

Anne Marie Poyet no permaneció más que cinco años en Larnay, insuficientes para terminar su formación, porque la familia decidió retirarla de la institución. Las penurias económicas de la familia Poyet los obligaron a emplear a la muchacha sordociega en una fábrica, como empaquetadora, para que contribuyera con su sueldo al sostenimiento de la casa.

Los padres de Anne Marie le permitían, una vez al año, regresar por una semana a Larnay. La foto 2, abajo, recoge el momento de una de esas visitas.

1910: Llega a Larnay Marthe Heurtin, hermana sordociega de Marie

En 1902 nació la menor de los hermanos de Marie, una niña a quien bautizaron como Marthe. Marthe también era sorda y ciega. Su suerte, sin embargo, no fue tan dura como la de su hermana mayor. La experiencia de Marie en Larnay, que sus padres y hermanos habían seguido de cerca, les permitió ofrecerle a Marthe un mejor entorno de vida. Cuando cumplió los ocho años, Marthe fue también enviada a Larnay.

La preceptora de Marie, la Hna. Sta. Marguerite, había muerto pocos meses antes (en abril de 1910) en Larnay. La educación de la nueva alumna fue asumida por otra monja, la Hna. Ste. Louis, quien también asignó a Marie el papel de tutora. Sobre esto nos cuenta Yvonne Pitrois:

Marie tenía maneras por demás maternales hacia Marthe: la enseñó a leer, a tejer, estaba siempre lista para explicarle cuando no entendía alguna cosa, y pacientemente jugaba con ella durante horas sus juegos favoritos. La ayudaba en sus estudios, es su trabajo manual, calmaba sus cortos accesos de miedo. Tomadas de la mano, la joven mujer y la pequeña niña caminaban con frecuencia solas a través de los edificios y las arboledas de robles de Larnay, donde todos en el convento las habían conseguido más de una vez, interrumpiendo una animada charla con los dedos” (Pitrois, 1921:45)

 

De izq. a der., Marie Heurtin, A.M. Poyet, Martha Heurtin e Yvonne Perlin, en 1918 (Tomada de Pitrois 1918:17). Cortesía de Gallaudet Archives
Foto 2. De izq. a der., Marie Heurtin, A.M. Poyet, Martha Heurtin e Yvonne Perlin, en 1918 (Tomada de Pitrois 1918:17). Cortesía de Gallaudet Archives

 

El trabajo de Marie como maestra de otras niñas sordociegas

En los años siguientes, Marie continuó ayudando a las monjas de la escuela en la formación de varias otras niñas sordociegas como ella. El relato de Yvonne Pitrois recoge datos detallados de una de ellas, Yvonne Perlin.

Nacida en 1893, en una aldea cercana a la ciudad de Rheims, Yvonne Perlin fue ubicada por Yvonne Pitrois en un campo de refugiados de guerra el año de 1916, y obtuvo un puesto en Larnay gracias a las diligencias de la periodista. Esta muchacha es la cuarta de las personas que aparece arriba, en la foto 2.

Yvonne Perlin fue la primera niña sordociega refugiada de guerra que ingresó al convento gracias a los contactos y el trabajo de Yvonne Pitrois. Otras dos niñas en similar condición entraron luego: Emilienne Vanderhaege, proveniente de Bélgica, y Jeanne Delgove (de Amiens, Francia). Todas ellas recibieron también instrucción de Marie Heurtin.

La repentina muerte de Marie Heurtin

En la semana santa de 1921, semanas antes de su muerte, Marie Heurtin le escribió una carta a Yvonne Pitrois:

Todas nosotras te agradecemos de corazón por tu bonita carta, que nos ha llenado de extrema alegría, y por la pequeña cantidad de dinero que nos has enviado a cada una de tus “pequeñas hermanas”, sabiendo de nuestra gula, de modo que podemos transformar esas monedas en “huevos de pascua”. Nos preguntaste qué preferíamos, si dinero o chocolate. Bueno, preferimos unas pequeñas monedas, pues eso nos permite ir con nuestras pequeñas damas a las tiendas de Poitiers. Esperamos hacer una caminata hasta el pueblo el jueves, después de la Pascua, y no olvidaremos llevar las monedas en los bolsos, para comprar chocolates y otras niñerías. Todas aquí tenemos buena salud, y nuestra vida cotidiana es siempre la misma: nuestro botecito flota en un mar quieto, tranquilo. Nuestro inteligente y amable piloto, la Hna. Sta. Louis, nos guía maravillosamente, así que no tenemos miedo de encallar! Estamos seguras de llegar sanas al puerto, donde el dulce Jesús nos está esperando con los brazos extendidos, y una sonrisa en Sus labios, listo para darnos un beso de bienvenida. (Pitrois, 1921:46)

Pitrois comenta la parte final de esa carta como un presagio que Marie Heurtin hizo de su propia muerte. Tras años gozando de una salud excelente, a principios de julio de 1921 cayó enferma Marie durante una epidemia de sarampión. También su hermana. El 19 de julio, casualmente, la madre de ambas se acercó al convento, pues había venido a traer a su hijo Stanislas (también sordo) para dejarlo en un convento de las cercanías como sirviente. Pudo así pasar varias horas con las hijas enfermas, en el convento.

El día siguiente Marie se agravó, y el 22 de julio murió. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio del convento. Tenía 36 años.

 

Fuentes

Pitrois, Y. (1918) “From the Old World”. The Silent Worker. Vol. 32, N° 2, págs.17‐19

Pitrois, Y. (1921) “From the Old World. The Life and Death of Marie Heurtin (April 13th 1885 – July 22th, 1921)”. The Silent Worker. Vol. 34, N° 2, págs. 43‐

Ramírez, P. (1998) “Un breve vistazo a la educación de los sordos en Colombia”. En: A. Oviedo (ed.) Lengua de señas y educación de sordos en Colombia. Bogotá: INSOR, págs. 44‐ 56

 

 

16 Comments

  1. Ricardo Urrutia dicho:

    Vi la película y realmente me fascinó en su argumento, tanto como en su fotografía, actuación y dirección. Me ha sorprendido saber de igual modo que Ariana Rivoire que personifica a Marie Heurtin, es una chica sorda y que además, no es actriz (el director de la películo, buscó en varios hogares de personas sordas a esta chica para el papel), pero que pese a ello, realiza una actuación magistral. Felicitaciones a todos los actores y al director.

    30 mayo, 2017
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  2. Kike dicho:

    Acabo de ver la película y no se puede explicar,es sentimiento puro,me ha encantado

    5 noviembre, 2016
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  3. Leonor dicho:

    No he podido ver la película. Me gustaría pero no sé por qué medio se puede ver. Leí los comentarios y algo de la biografía.

    3 octubre, 2016
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  4. Alejandro Oviedo dicho:

    Celebro mucho que se haya hecho esta película sobre Marie Heurtin, y que su memoria se haya revitalizado de tal modo. Un texto no tiene hoy, lamentablemente, la misma capacidad de atraer la atención. Debería haber más películas sobre los personajes de los que la historia de la sordera nos habla. Saludos a todos!!

    26 septiembre, 2016
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  5. Katy dicho:

    Una historia maravillosa. Que generosidad la de la hermana Margerite y la de la propia Marie. Es una lección de vida, sin duda. Estas historias se deberian dar a conocer con mas frecuencia. Gracias.

    25 septiembre, 2016
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  6. Amaya dicho:

    Impactada después de ver la película y leer la vida de Marie y de la Hna.Sta Marguerite, su preceptora
    Qué vocación de ayuda a los demás y qué tesón para conseguirlo, sin perder en ningún momento la sonrisa

    6 septiembre, 2016
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  7. rossana dicho:

    Hermosa historia de principio a fin. Y admirable la dedicación de ayudar a alguien como marine , me facinan las películas basadas en relatos de la vida real. Para investigar mas , gracias por compartír el blog

    30 julio, 2016
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  8. FRANCY dicho:

    Hola…les felicito por tan excelente interpretacion de esta vida real..Acabo de ver la pelicula y me encanto, llore al ver tanto amor y del cual yo misma necesito de mi misma…..Dios nos ama y le agradezco por permitirme que haya podido ver esta pelicula.Gracias a todos los que participaron en ella y que Dios les bendiga….gracias..Gracias..Gracias..

    26 julio, 2016
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  9. Claudia dicho:

    Hace tres dias la ví, hermosa ( mas bien impresionante) la pelicula, que historias de vida!!! Que bien contada o mostrada…Que paciencia y tenacidad tenían las monjas para tales logros. No precisaban cursos, talleres, etc.
    Las actrices unas genias!!! Felicitaciones!!!

    19 julio, 2016
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  10. ZAIDA dicho:

    Impactada con la pelicula , acabo de buscar mas informacion
    tiene que difundirse mas,un ejemplo de vida y consagracion

    26 junio, 2016
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  11. Susana dicho:

    La verdad que es una historia para llorar, por el esfuerzo y perseverancia de la manía en querer sacar de la oscuridad a Marie y lograrlo, es una película para ver mas una vez. Excelente página y datos vertidos en la nota, felicitaciones!! Un abrazo

    20 junio, 2016
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  12. patricia dicho:

    Hace unos dias vi esta pelicula y me encanto. Hermosa historia, muy bien contada y actuada . Una fotografia muy bien lograda y una leccion de vida sin comparacion.

    27 diciembre, 2015
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  13. Arturo dicho:

    Apenas vi la película y me puse a buscar más información, esta historia me impactó muchísimo. Existimos personas que nos queremos morir por situaciones nada comparadas a esta historia. Estos relatos es necesario que tengan más difusión, son de una gran enseñanza. Gracias por compartirla.

    16 diciembre, 2015
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    • Alejandro Oviedo dicho:

      Es cierto! Esas historias son monumentos a la voluntad de vivir. Gracias por tu comentario, Arturo!

      16 diciembre, 2015
      Reply
  14. IsaHV dicho:

    Un buen ejemplo, sobre todo, enseñando a otras niñas sordociegas.

    3 octubre, 2015
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  15. luisa dicho:

    realmente impresionante
    creía que la historia de Hellen Keller era única… o casi

    impresionante y llena de fuerza para llevar adelante los pequeños escollos, al lado de esta vida, pequeños que tenemos en nuestra vida vidente y oyente…

    gracias

    22 junio, 2015
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